martes, 31 de julio de 2007
Ahora sí que estoy perpleja
El resto de personas (¿avatares?) tienen la misma pinta gris que yo (literalmente) y todos llevamos sobre la cabeza un cartelito con el nombre.
La cosa tiene una pinta así como sobrenatural o psicodélica que flipas.
Bueno, chavales, ya vuelvo por aquí a contaros más cosas. Ahora me tengo que ir a la pisci con mi peque. No en SecondLife sino en la vida de verdad.
lunes, 30 de julio de 2007
Naranja y negro

viernes, 27 de julio de 2007
Agenda electrónica
Soy una mujer con agenda electrónica (eso que algunos modernetes llaman PDA).
Ejemplos:
1. Ejemplo A:
- Tenemos que reunirnos para concretar este asunto.
- Un segundo que saque mi agenda.
2. Ejemplo B:
- ¿Sabes dónde hemos quedado con Sergio?
- Espera que lo miro en la agenda.
3. Ejemplo C:
- ¿Cuándo tiene pediatra la niña?
- A ver que te lo digo en la agenda.
4. Ejemplo D:
- ¿Quedamos el lunes para comer?
- A ver si lo tengo libre en la agenda.
Y así hasta el infinito, siendo el infinito el teléfono de atención al cliente de Mercadona, la dirección del pintor, el calendario de vacunación infantil, la lista de los regalos que les quiero pedir a mis amigos y la de la compra (no wonder!), las fechas de entrega de todos los deberes que me ponen en el trabajo, las reuniones, las comidas y, a veces, hasta los cafés.
En eso estoy -en la agenda- cuando llego al despacho y mi compañero de mesa me dice: "oye, que te ha llamado un tal Antonio. Que le llames. Toma, aquí tienes su móvil". Y me pasa -¡no te lo vas a creer!- un papelillo usado por una cara, recortado minuciosamente con las manos, y extraído de una pseudo-libreta de fabricación casera, que paso a describir a continuación:
La libreta de Bienve
Se trata de un conjunto de papeles reciclados de usos anteriores -quizá más ¿importantes? pero, desde luego, no más divertidos- que, como digo, han sido manualmente recortados con cuidado -de ahí su irregular tamaño- y unidos amorosamente por la manos de Bienve y sujetos con una pinza negra de metal -de esas que hace siglos que yo no veía- de manera que forman una suerte de ¿libretilla?
[Vamos, que se parece como una gota de agua a lo que usa mi carnicero para apuntar el pedido y luego darme la cuenta].
Mi compañero usa este invento para dejar notas y recados y, no contento con el reciclaje ya mencionado, cuando la anotación no excede el par de líneas ¡zaca! recorta por abajo el papel y entrega al destinatatio un subsiguiente reciclado de lo ya reciclado, esto es, un papelitillo.
"Pero Bienve de mi vida, ¿qué me das?" -le pregunto cuando me alcanza el recado con el móvil del tal Antonio.
Nos miramos reflexivamente sorprendidos (yo de él y él de mí) y soltamos la carcajada del siglo.
¡Conseguido! Nos vemos en SecondLife
Descárgate el software y cuando lo tengas nos avisas para quedar e instalarlo[...]".
jueves, 26 de julio de 2007
Galatea Capalini

miércoles, 25 de julio de 2007
De nuevo mis piernas

Cosas recuperadas (que no deben perderse)
Mi amiga apareció de repente y sin previo aviso para amortiguar mi caída.
Mi amiga es suave y dura como el airbag de ese coche mío lleno de abolladuras, explota delante tuyo y en un abrir y cerrar de ojos vuelves a estar a salvo pero, a veces, su explosión te quema al estar tan cerca.
Mi amiga es dulce conmigo aún cuando se muestra muy dura para intentar que mire de frente.
Mi amiga siempre termina las frases con una pregunta, para que seas tú quien realmente encuentres la respuesta.
Mi amiga es mala para ser buena, cómo sólo saben serlo las personas inteligentes.
Mi amiga siempre sonríe, una sonrisa pícara, que busca siempre la complicidad de su interlocutor.
A mi también me gusta mi amiga porque me lo paso bien con ella, porque me escucha cuando me rayo, porque era mi amiga antes de yo saberlo, porque se cambia de zapatos para no intimidarme, porque sabe muy bien lo que quiere y cómo conseguirlo, (sin recovecos que valgan), porque parece lo que no es, porque siempre está yendo y viniendo, porque cuando yo voy ella ya está de regreso.
Mi amiga no me da la paz que busco (y que no está en ningún sitio), pero me hace ser audaz (¿o temerario?).
¿acaso se le puede pedir más a una amiga?
Cosas bonitas
Y sencillo y bonito es lo que me pasó ayer:
- Se acerca Bea y me pide un abrazo y un beso para agradecerme lo que he hecho por ella. "¿Qué?" -le pregunto. "Darme ánimos y ayudarme en el trabajo" -contesta.
- Se acerca Juan y me dice que quiere invitarme a comer. En realidad quieren invitarme él y su equipo. "¿Y eso" -le pregunto. "Por ayudarnos en el trabajo" -contesta. Nos sonreímos y quedamos para la vuelta de vacaciones.
Cuando me voy a dormir, me acuerdo de estas dos anécdotas del día y no puedo dejar de pensar en mi padre.
Mosaiq (II)

lunes, 23 de julio de 2007
Odio profundo
Odio profundamente -y que le parta un rayo- que ande entre nuestras mesas de trabajo perdonándonos la vida porque ELLA sí supo y pudo escoger mejor.
Anda, bonita, deja de tocarme las narices que el hecho de que tú estuvieras amargada no significa que los demás tengamos que estarlo. A lo mejor, cielo mío, lo que te pasó es que no supiste o no pudiste adaptarte a los cambios y, claro, fue mejor marcharse. ¿Huir?
¿Sabes? Vete a criar tus lechugas maravillosas y deja de jorobarnos al resto.
domingo, 22 de julio de 2007
Adivinanza doble
A veces toman la forma de mujeres de altos tacones y escotes de vértigo que van y vienen, sin hablar, con una copa en la mano -las superestrellas, las llama mi esposo. Otras veces son los flirteos de un él que entabla una conversación insulsa con una ella ya comprometida con otro, bajo la mirada atónita de todos los invitados a la cena y la risa maligna de, por ejemplo, una servidora. Y otras, en suma, es un exquisito salmón preparado en la barbacoa.
La cena de anoche empezó con la noticia de los embarazos recientes de la anfitriona y una de las invitadas respectivamente, continuó con la llegada de una pareja con un niño de cuatro meses y se completó con la aparición de otra pareja más, en su quinto mes de gestación. Hubo intercambio de besos
smuack, smuack, ¡qué bien te veo!
y nos fuimos sentando -parecía que aleatoriamente- alrededor de la mesa. La cosa es que yo quedé justo en la frontera entre los embarazos (a la izquierda) y Pepe (a la derecha), quien luego sería el que prepararía los gin-tonic (ya empezamos...).
Por deferencia participé lo justo -tres minutos- en la conversación de mi izquierda hasta que las conjeturas sobre amniocentesis, las incertidumbres sobre náuseas y pérdidas, las miradas perdidas indagando el futuro del bebé y los detalles sobre la última visita al tocólogo consiguieron empujar dulcemente mi cuerpo hacia la derecha, hasta adentrarme en la charla informal sobre opciones de compra de una empresa, rediseño de botellas para su lanzamiento al mercado, briefing de clientes e historias sobre puros traidos de Cuba.
Éramos diez comensales: cinco mujeres y cinco hombres. Adivina dónde se sentó cada uno y en qué estaba pensando yo.
sábado, 21 de julio de 2007
Lo que dice Guillermo
Mejor procedemos por enumeración y así comprendes mejor a qué dimensiones me refiero. Vamos allá:
- una lámpara de araña cuyo diámetro ni siquiera abarcan mis brazos abiertos preside, desde el techo, el hall de la entrada. (Sí, sí, he dicho hall y no precisamente por esnobismo).
- dos lavaplatos, dos fregaderos, una mesa redonda para ocho comensales, un sofá, dos sillones y una chimenea te observan en la cocina cada vez que vas a por un vaso de agua.
- el número de cuartos de baño no me lo sé, lo siento, pero sí puedo contarte que, de su baño a su vestidor debes traspasar dos puertas y andar unos quince pasos.
- dos despachos, un gimnasio, una zona de invitados más grande que mi salón y mi cocina juntos (lo cual ya sé que te deja igual que estabas porque tampoco sabes cómo es mi casa...), una sala para ver la televisión, el garaje, el lavadero...
En fin, ya te haces una idea.
Pero lo mejor, lo mejor de todo es que para nuestro común amigo Guillermo lo más espectacular de la casa es que en la despensa tienen aire acondicionado.
¡Genial1
viernes, 20 de julio de 2007
Futuro improbable
un beso
Antes de enviarlo, me descubro extrañada por este beso puesto que -pienso- no es un beso retórico. Es un beso de verdad, de hermanos.
Esta reflexión me lleva directamente -¿adivinas?- a replantearme si quiero otro hijo. Bueno, más que otro hijo, lo que me ronda por la cabeza es si mi hija Lucía necesita un hermano...
Nosotros somos cuatro y nuestra casa era un campamento de verano que no tenía fin. Fíjate hasta qué punto era así que podía ocurrir que tú llegaras, no sé, a recogerme para dar una vuelta quizá, y que entonces te encontraras a mi abuela en la cocina que te ponía de merendar sin preguntarte y, ya puestos, aparecía mi padre que se sentaba al lado de tu vaso de colacao para leerte la carta que acababa de recibir de su amigo Jonathan. Justo entonces, cuando te levantabas porque yo ya había aparecido, podía entrar mi madre con las tijeras de podar y pedirte, por favor, que le echaras una mano para terminar de cortar las ramas del almendro porque mi hermano Manuel acababa de irse a jugar al baloncesto y le había dejado con la escalera en la mano.
Había en casa de mis padres una extraña organización según la cual cualquier cosa estaba permitida siempre que no molestases o hicieras daño a otros. Mis amigas estaban fascinadas y, a veces, venían sólo a sentarse en el porche a charlar con mi madre. O con mi padre. A mí, por entonces, no me parecía que esto tuviera ningún misterio. Simplemente era.
Tengo 41 años y he sufrido dos abortos.
Mejor pienso en otra cosa.
¿Se acercan tiempos mejores?
Yo me pregunto si acaso se acercan tiempos mejores. En lo emocional, digo.
Es agradable que te lean
Al fin y al cabo, son mucho años pegada a esta herramienta y, total, como Rafa y Otto dicen que escribo bien por qué no creerlo y volver.
