miércoles, 19 de marzo de 2008

Sergio



Le dije a Sergio que había perdido la fe en él.

En realidad, lo que ocurrió fue que estaba tan absolutamente enfadada con el mundo, y conmigo mismo la primera, que tenía que buscar una salida, un poco de aire. Y pensé que robándoselo a él, lo recuperaría yo.

Rafa dice que soy como una especie de ventana al campo (él no lo dice así, sus palabras son otras), que tengo la suerte de vivir en conexión permanente con la naturaleza y que eso me salva de la maldad del mundo (no son estas sus palabras, pero así las entiendo yo), y a él también, a veces, cuando habla conmigo

"Dame una salida", como en Matrix -le digo.

Y él se ríe.

Lo que ocurrió entonces fue que, de repente, en la última semana, sentí como si se me hubieran cerrado todas las puertas de mi vida y, entonces, sólo podía concentrarme en mis uñas, destrozadas por los nervios, y en hacer la cena para mi hija como un autómata y hablar con mis amigas del parque sobre las trivialidades de las croquetas de pollo. Pensé en saltar por una ventana, pero no había ventanas en mi vida entonces.

Y así, me senté frente a Sergio -"he perdido la fe en ti"- y en la conversación que siguió fui recuperando el aire, pausadamente.

Mi madre está preocupada por mí. Mi padre dice que no, que me conoce y sabe con qué rapidez puedo recuperarme de las cosas.

Me quedo con la segunda opción.

¿Y la fe, dices? No te preocupes, volverá. Porque me gusta pensar que Rafa tiene razón.

sábado, 15 de marzo de 2008

Más palabras amables

"Te he ido a ver y no estabas...

¿Qué hay de nuevo?, ¿los pellizcos son ciertos o parabólicos? ¿dónde estás, quién eres, a quién obedeces?

Ufff..."

[Más palabras amables en tiempos turbulentos]

jueves, 13 de marzo de 2008

Palabras bonitas

"Querida Judith, tu gestión está siendo brillante. Gracias. "

Un breve mensaje que recibo en tiempos turbulentos.

martes, 11 de marzo de 2008

Así estoy yo

¿Alguna vez te has pillado un dedo al cerrar una ventana corredera? ¿Recuerdas? Es un dolor hondo, profundo y quizá más, por inesperado.

Hace sol, cantan los pájaros y bla, bla, bla, y tú vas a cerrar la ventana, despistado y cuando crees que ya has cerrado, miras a otro lado y ¡zas! te pillas el dedo. Te duele y, aunque crees que si te lo sujetas te va a dejar de doler, cada vez te duele más y más, hasta que por fin te das por vencida y te sientas a llorar en un rincón.

Es un dolor que tarda mucho en pasarse. Y lo peor es que no terminas de comprender cómo has podido despistarte de esa manera.

Así estoy yo.

lunes, 10 de marzo de 2008

¿Te imaginas?


A lo mejor necesito gafas, ¿te imaginas?
Judith perpleja con gafas.
¿Veré la vida más perpleja que ahora?
Ostrin, esto van a ser mis 42 años.
Interesante.

miércoles, 5 de marzo de 2008

A tribute to friendship

Nunca había pensado que mi vida pudiera pensarse en escenas de películas. Anónimo, este post es tuyo. Gracias por andar cerca.

lunes, 3 de marzo de 2008

Judith está triste



Judith está triste cuando, objetivamente, no debería estarlo. Hoy es un día importante para su marido pero han pasado tantas cosas hasta llegar aquí que, cuando Judith echa la vista atrás para ver el camino recorrido, lo primero que recuerda son lágrimas y tanto esfuerzo, que la alegría se queda en un segundo plano.

Judith recuerda muchas tardes de invierno sola en el parque con su hija y muchos domingos y sábados paseando con su niña de la mano las dos. Judith escoge ahora de sus recuerdos los que más le duelen porque no quiere olvidarse de que este no ha sido un camino de rosas y sabe que tampoco ahora lo va a ser.
Judith, cuando termine de estar triste, volverá a ponerse el traje de Tarzán.

sábado, 1 de marzo de 2008

¿Escribimos como somos?





Hay gente que escribe en chándal, mientras otros se ponen el chaqué. Los hay que para escribir se visten de payaso y quienes, escrupulosamente de negro, escriben retóricas envaradas de difícil comprensión.

Esto viene a cuento porque ando estos días corrigiendo unos papeles para un libro que estamos preparando entre varios compañeros y, ¡señor dios mío!, el que no lo ha escrito en pijama ni se ha lavado las manos, por no hablar de la que no se ha quitado la bata o el que simplemente "pasaba por allí" y acertó a entregar unas líneas tal cual. Al final, todas las tildes revueltas, las sintaxis destrozadas y, unos por otros, las cursivas sin poner. Esto quiere decir que me las estoy viendo y deseando para poner un poco de orden, coherencia y cohesión en unos textos que mis queridos colegas han entregado como el tipo que tira el periódico por la mañana los domingos en mi jardín: ¡zas! uno, otro, corre que me voy.

De acuerdo, ni soy la mejor ni la más exquisita, pero no podréis decir que no soy consciente de mis limitaciones y que intento cuidar al máximo la redacción. Y sabes, porque lo he dicho aquí mil veces, que puedo llegar incluso a enamorarme perdidamente de un hombre que escriba bien, aunque sea solamente durante el tiempo que dura la lectura de su manuscrito.

Creo firmemente que escribimos como somos y a mí me gusta cuando escribes, ante todo, con pulcritud:

[1.Aseado, esmerado, bello, bien parecido.
2. adj. Delicado, esmerado en la conducta y el habla.]