Mi ropa interior se ha quedado vieja y fea. Acabo de descubrirlo ahora mismo, mientras llenaba la bañera para Lucía y, en realidad, no ha sido una sorpresa sino más bien una constatación:
- ¡Oiga señora!
- Dígame joven.
- Su ropa interior es vieja.
- Ay, gracias, guapo.
En fin, me imagino que son cosas de la edad.
miércoles, 10 de junio de 2009
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
