Y sencillo y bonito es lo que me pasó ayer:
- Se acerca Bea y me pide un abrazo y un beso para agradecerme lo que he hecho por ella. "¿Qué?" -le pregunto. "Darme ánimos y ayudarme en el trabajo" -contesta.
- Se acerca Juan y me dice que quiere invitarme a comer. En realidad quieren invitarme él y su equipo. "¿Y eso" -le pregunto. "Por ayudarnos en el trabajo" -contesta. Nos sonreímos y quedamos para la vuelta de vacaciones.
Cuando me voy a dormir, me acuerdo de estas dos anécdotas del día y no puedo dejar de pensar en mi padre.

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