sábado, 7 de junio de 2008

Estilo libre


A ver cómo te lo cuento.

¿Qué tienen en común una bebé de dos meses, la reforma de una cocina y un baño, cuatro niños, una apendicitis, una triple fiesta de cuarenta cumpleaños con James Bond como tema central y un funeral?

TIC, TAC, TIC, TAC, TIC, TAC......

¡Tiempo!

Yo, yo, misma soy la que tienen en común todas estas circunstancias.

Allá va la historia de hoy.

Ya sabes que estoy en casa de mi hermano mientras termina la reforma de mi cocina y baño, pero lo que no sabes es que esta noche estaba invitada a la superfiesta de cumpleaños de tres amigos, a la que nos habían invitado con el lema James Bond.

Pues bien, la mañana ha empezado muy temprano, con mi cuñada alarmada porque mi hermano se encontraba fatal. Te ahorro los detalles: apendicitis. Y ha continuado con una llamada desde Córdoba para decirnos que una tía de mi marido había fallecido y que el funeral es mañana domingo.

A partir de ese momento, los acontecimientos se han precipitado y la casa se ha llenado de niños. Súmalos y verás: la mía, las dos de mi hermano -una de ella de dos meses que llora CONSTANTEMENTE- y otros dos de mi hermana, quien cual Hermana San Sulpicio se ha precipitado al hospital donde estaba ingresado mi hermano para no moverse de su lado en todo el día (fíjate la hora que es y aún estoy aquí aguantando mocos...).

Así la cosas, mi marido se ha marchado al funeral de su tía, mi cuñada y mi hermana están en el hospital con mi hermano, mis padres están aquí ayudando a entretener a los niños y yo ando de un lado a otro dando biberones, separando niños peleados, preparando desayunos, comidas y cenas, limpiando culetes.. ¡ay!

¡Menos mal que tengo este blog para desahogarme!

martes, 3 de junio de 2008

Especie de mudanza


Me reiría si no fuera porque en el fondo de todo me queda una pena profunda de la gran separación emocional que empieza a crecer entre mi esposo y yo.

La cuestión es que acabamos de empezar las obras de reforma de nuestra cocina y nos hemos mudado a casa de mi hermano, a unos 50 minutos de viaje en coche de nuestra casa y del cole de mi hija, y a una media hora de mi trabajo... Cuento todo esto porque seguro que acaba volviendo a salir en algún post de las próximas semanas. Pues bien, mi marido se dejó ayer olvidada su maleta en la oficina y esta mañana, el móvil en mi coche.

Mientras tanto, yo me encargué impecablemente, de trasladar hasta nuestro "alojamiento provisional" la siguiente lista de cosas:
  • la cuna de viaje de mi hija y su correspondiente colchón
  • las sábanas, mantas y edredón para nuestras camas así como las toallas para todos nosotros
  • mi maleta y la de mi hija, sin olvidar su uniforme, el bañador y el gorro para sus clases de natación y la mochila de Pocoyó en la que lleva sus cosas al cole
  • toda la comida que he sacado de la nevera y que me llevo para que no se estropee
  • el muñeco-bebé de mi hija
  • mi secador de pelo para no tener que molestar a mi cuñada por las mañanas (acaba de tener un bebé y no es cuestión de tener que despertarla temprano)
  • una bolsa con todos mis zapatos (¿exagerada? no, harta de empaquetar cosas y pensar qué necesitaré. Simplemente lo metes todo en la maleta y ya
  • otra bolsa con todos los zapatos de mi hija: los de por si llueve, los de por si hace calor, las deportivas, las de estar por casa, los del cole...
  • ...

Y mi marido se deja atrá su maleta...

Podría reirme, como ya he dicho.

lunes, 2 de junio de 2008

De Luises está el mundo lleno (y de Pablos también)

Como estoy falta de cariño hoy he soñado con Luis -¡Alto, no dispares, que no es el LUIS que tú crees!- un sueño como de domingo por la mañana despertándonos juntos en la cama, abrazados como en las pelis y rodeados de dos niñas felices, la suya y la mía, que nos besaban ¡papá, mamá!

Me da la risa loca de pensar que he soñado con la persona que menos hubiera imaginado pero, en fin, ya te digo que debe haber sido por lo de la necesidad de ternura que siento últimamente.

Y en cuanto a Pablo, hoy he ido a comer fuera del trabajo y ¡zas! ahí estaba él, primero en la terraza del restaurante y luego dentro porque hacía frío. Comía con otros hombres y he pensado en acercarme a saludarle y tal pero, mira, me ha dado pereza y como de todos modos lo veo pronto pues nada, he seguido con mis cosas.

Sigo siendo mala.