
A ver cómo te lo cuento.
¿Qué tienen en común una bebé de dos meses, la reforma de una cocina y un baño, cuatro niños, una apendicitis, una triple fiesta de cuarenta cumpleaños con James Bond como tema central y un funeral?
TIC, TAC, TIC, TAC, TIC, TAC......
¡Tiempo!
Yo, yo, misma soy la que tienen en común todas estas circunstancias.
Allá va la historia de hoy.
Ya sabes que estoy en casa de mi hermano mientras termina la reforma de mi cocina y baño, pero lo que no sabes es que esta noche estaba invitada a la superfiesta de cumpleaños de tres amigos, a la que nos habían invitado con el lema James Bond.
Pues bien, la mañana ha empezado muy temprano, con mi cuñada alarmada porque mi hermano se encontraba fatal. Te ahorro los detalles: apendicitis. Y ha continuado con una llamada desde Córdoba para decirnos que una tía de mi marido había fallecido y que el funeral es mañana domingo.
A partir de ese momento, los acontecimientos se han precipitado y la casa se ha llenado de niños. Súmalos y verás: la mía, las dos de mi hermano -una de ella de dos meses que llora CONSTANTEMENTE- y otros dos de mi hermana, quien cual Hermana San Sulpicio se ha precipitado al hospital donde estaba ingresado mi hermano para no moverse de su lado en todo el día (fíjate la hora que es y aún estoy aquí aguantando mocos...).
Así la cosas, mi marido se ha marchado al funeral de su tía, mi cuñada y mi hermana están en el hospital con mi hermano, mis padres están aquí ayudando a entretener a los niños y yo ando de un lado a otro dando biberones, separando niños peleados, preparando desayunos, comidas y cenas, limpiando culetes.. ¡ay!
¡Menos mal que tengo este blog para desahogarme!

