miércoles, 27 de febrero de 2008

Carta de un antiguo alumno

"Querida Judith, no se si todavia conservaras la misma direccion de correo electronico porque ha pasado mucho tiempo. Espero que todo te siga yendo bien. Yo sigo aqui en Londres desde el 2000 y parace que va para largo. Manyana empiezo mi trabajo nuevo en XXX. Hace unos anyos estaba un poco atascado en mi vida profesional y me recomendaste que me fijara una meta, unos pasos a seguir para conseguirla y que centrase todos mis esfuerzos en ella. Pues bien, es el mejor consejo que me han dado nunca. Despues de ocho anyos de haber dejado la universidad he conseguido mi trabajo ideal, estoy que no me lo creo y lo he conseguido en parte gracias a ti.
Muchisimas gracias
Un abrazo
Paco"

martes, 26 de febrero de 2008

¡Por fin!


Estoy encantada conmigo misma: por fin he conseguido hacer algo que llevo queriendo hacer desde hace más que muchos meses. ¿Adivinas?

¡El menú de comidas/cenas mensuales para mi familia!

Ea, sí, ahora es cuando piensas que vaya qué simple es esta mujer que se emociona porque tiene su menucito hecho. ¡Y un pimiento, bonito! Que si piensas así es que no tienes ni idea de qué significa trabajar fuera de casa y llevar la gestión del hogar.

Ahora tengo mi menú con todas sus recetas asociadas y basta con mirar el día y escoger la receta para ser feliz como una perdiz.

sábado, 23 de febrero de 2008

Alea jacta est

Me dice mi esposo que le quite al trabajo toda carga emocional. Y tiene razón porque, de lo contrario, te pasas el día enredado en las lianas de la selva y antes de que quieras darte cuenta ni has empezado la primera tarea de la lista.

Últimamente he visitado mucho el despacho de mi jefe porque se marcha y quiero creer que hablando con él puedo quitarme de encima la incertidumbre que me persigue. Sin embargo, el efecto que obtengo es el contrario y siempre vuelvo a mi mesa más despistada que antes de verlo. En realidad, pienso que da igual porque cuando se marche tendré otro jefe y volveremos a empezar.

Así ha sido siempre y así siempre será.

Lo que pasa es que, no sé por qué, esta vez me cuesta mucho más.

viernes, 22 de febrero de 2008

Lo mejor de hoy


Lo mejor de hoy ha sido mi compañera de despacho poniendo, para deleite de todos, un CD de Edith Piaf cantando La vie en rose.

jueves, 21 de febrero de 2008

Fábulas urbanas



Creo que las únicas personas que realmente deberían estar autorizadas a hacernos creer en ilusiones son los magos y algunos otros personajes de circo. Ellos construyen apariencias de realidad ante el público que, consciente de la temporalidad de la actuación, se entrega con pasión al momento mágico.

Cuando acaba la función, todos nos vamos a casa.

El peligro asoma, sin embargo, cuando el mago actúa fuera de la carpa y atrapa a su pobre víctima despistada, quien creyendo ciertas las artes del ilusionista se encuentra con las manos vacías cuando retorna al hogar. Así ocurre entonces que tomando por persona cotidiana a quien en realidad es artista de la ilusión, el desprevenido espectador despierta de una bofetada a la realidad cuando descubre la farsa.

Ahora dime, preciado lector: ¿no es bella la dama de la foto?

miércoles, 20 de febrero de 2008

Constance

... Me repetía que si Constance hubiese deseado un amante lo hubiese elegido más viril. Pero mi abogado del diablo interior, empeñado en refutar mis argumentos, me señalaba que siempre habían existido diferencias importantes entre nosotros y que París las había agudizado, que Constance no tenía esas normas morales respecto al sexo, que siempre había mantenido que ningún esposo racional podría sentirse realmente herido por una "aventura" ocasional de su cónyuge, que la monogamia no era un estado natural excepto para los gansos de Canadá y que en un hombre la inteligencia y la compresión podían resultar más atractivas sexualmente que los músculos. Yo había dado por sentado que sus teorías eran sólo juegos intelectuales, pero ¿por qué debería estar tan seguro? ¿No era ella perfectamente capaz de tener una aventura y volver a mí, sin vergüenza alguna a retomar su matrimonio exactamente donde lo había dejado?...

La educación de Óscar Fairfax

domingo, 17 de febrero de 2008

Viernes por la noche



Miguel trabajaba 14 horas al día, todos los días de la semana. Y volaba a algún sitio del mundo 164 días al año, lo cual le sirvió para pasar directamente a la tarjeta platino de los puntos de Iberia. Hasta que un día, un amigo le dijo

"Miguel, trabajar así es de cobardes"

Y siguió, el amigo, degustando su cerveza al borde del mar en El Puerto (el de Santamaría, como les gusta a los andaluces llamarlo).

A Miguel parece que la frase le caló hondo y a su vuelta a Madrid del sol, la playa y la luz, reunió al equipo de cinco vestales que le asistían cotidianamente en su bufete y les dijo que podían marcharse. A ellas les costó comprender que su jefe ya no las necesitaba, sobre todo porque habían jurado fidelidad y dedicación absoluta hasta el día que encontrasen marido

"Es que yo trabajo sólo con lo mejor. Y las mujeres solteras son las más inteligentes y dedicadas" -y terminó Miguel de engullir el sushi que quedaba en la bandeja.

El resto de la conversación de esa noche giró en torno a él y a cómo había tomado la gran decisión de dejarlo todo y cambiar de vida. Hubo un momento en el que yo estuve a punto de dormirme, creo que fue a los postres, víctima no sólo del sopor que me producen los hombres cuando hablan interminablemente de su ombligo sino también porque llevaba varias noches de insomnio por razones que no vienen al caso.

Sin embargo, cuando Miguel nos ofreció tomar unas copas en su casa en el barrio de moda pensé que podía ser interesante estudiar en directo el hábitat natural de este especímen del egocentrismo. Y así fue: me enseñó su colección de música clásica, todas y cada una de sus novelas favoritas y, cómo no, su colección de arte. Como mi gin tonic era muy clarito, casi un refresco, me mantuve bien despierta todo el tiempo y tomé buena nota de su experiencia con la ópera en Covent Garden, de las delicias de leer poesía los miércoles y de asistir al teatro los viernes.

A la hora de las despedidas, después de que la puerta de su casa se cerrara detrás de mí, me quedé un momento en el descansillo de las escaleras pensando en cuánta ternura me inspiraba este hombre, niño con zapatos nuevos.

miércoles, 13 de febrero de 2008

Si te hubiera conocido antes



Ya sabes, porque te lo he dicho varias veces, que me hubiera gustado conocerte antes.

Al principio, la primera vez que te lo confesé, lo que en realidad pensaba era que no me había dado tiempo de meterme en tu cama de verdad. Aquello que pasó, si lo piensas bien, hasta tuvo su gracia pero muchas veces, cuando me quedo mirando por la ventana me apena no haber podido dejarte un beso, despacio, en la pequeña cicatriz que tienes en la comisura de los labios. Y me acuerdo del tacto de tus manos que querían acercarse aunque tú no las dejabas.

Y ese instante pasó.

Y fue después cuando te dije que me arrepentía de no haberte conocido antes. Obviamente.

Sin embargo, andando el tiempo, esa nostalgia de lo no realizado ha empezado a tomar la forma del futuro imperfecto, ese en el que no vas a estar cerca.

Si hubiera llegado antes a tu vida, ahora sería más fácil echarte de menos porque ya sabría todas las cosas de ti.

viernes, 8 de febrero de 2008

Mary Poppins



Me escribe mi jefe:
"Sencillamente perfectos. Sencillamente perfecta."

Le he enviado un informe que me ha pedido. Y que le prometo para las 15.00 h. Le llega con 26 minutos de retraso. Tan femenina (la demora), le pongo en una nota.

No recuerdo si Mary Poppins llegó tarde alguna vez, lo que no olvido es que cuando se midió con la mágica cinta métrica, en su altura se podía leer: Mary Poppins, practically perfect in every way...

Me hace gracia porque creo que con Otto me pasó algo parecido muy al principio y, desde entonces, sigue creyendo que soy (casi) perfecta, como a él le gusta decir.

miércoles, 6 de febrero de 2008

La educación de Óscar Fairfax


*

Cuando me compro un libro experimento un placer parecido al que siento al pasar una tarde entera contigo.

No me vale cualquier libro, como tampoco me vale cualquiera que no seas tú. Y el rato que paso mientras lo busco en las estanterías es tan hondamente intenso como cualquiera de nuestras conversaciones de las pocas tardes que nos vemos.

Hoy buscaba dos libros, uno recomendado por mi amiga Grace y otro fruto de la curiosidad originada por una reseña en un periódico. El primero era fácil de encontrar, de una autora muy leída, así que me he concentrado en el segundo: La educación de Óscar Fairfax.

Antes de que Lucía llegara a mi vida, yo no era consciente del valor de pasar una tarde buscando un libro. Simplemente era algo que ocurría con frecuencia y a lo que dedicaba el tiempo que fuera necesario. Ahora es diferente. Cada minuto que no estoy en casa es un minuto que añado a la bolsita donde guardo las gotitas del sentimiento de culpabilidad por no ocuparme de mi hija.

¡Ay, pero me resulta tan placentero llenarme el espíritu de libros!

*[La imagen de este post es de The Satorialist 28 de enero 2008]

Señora, ¿me queda bien este cuadro?





En otro blog que tuve hace algún tiempo escribí una nota una vez sobre una señora que preguntaba qué libro estaba de moda esa temporada. Recuerdo que entonces disimulé mi perplejidad escondiéndome detrás de una estantería de libros de cocina, lo cual me hizo perder el turno en la caja para pagar a favor de un señor que, obviamente más avispado que yo, consiguió colarse entre la pregunta y una servidora y salir de la librería mucho antes que ninguno de los que presenciábamos la escena.

En fin.

Ahora bien, lo de hoy ha sido "mundial". Estaba yo tan feliz, ensimismada, terminando de decidir los watios que necesito para las bombillas del aplique de mi baño, que si 40W o mejor 60W, en los grandes almacenes donde todos acabamos comprando tarde o temprano, cuando escucho detrás de mí

¡Señora, señora!

¿Ein, yo? Pues sí, parece que el grito tiene mi nombre. "Dígame" -respondo amable.

"Mire, señora, ¿le gusta este cuadro?" -y se aparece ante mi una de esas piezas murales que siempre me han resultado antipáticas y feas porque no sólo son burdas reproducciones de algún original sin nombre sino que además exhiben su fealdad con el orgullo que da la seguridad de que acabarán en el salón de alguna casa de alquiler: "total, para decorar la pared de un inquilino vale cualquier cosa, lo mismo que sirve el peor colchón que nos vendan y hasta el batiburrillo de muebles que por fin conseguimos quitarnos de encima cuando mamá alquila su piso".

Por un segundo me tomo la pregunta en serio y miro y remiro la obra en cuestión para detenerme en la horrorosa combinación de ocres, amarillos y verdes de una composición poco acertada.

"Pues sí, me gusta" -qué pregunta, me digo, ¿en realidad piensa esta señora que le voy a decir que no? Para asegurarme de la respuesta, miro a la mujer con detenimiento y veo a a alguien que, como yo muchas veces, necesita reafirmarse en su elección.

"Sí, sí, me gusta, un buen cuadro" -continúo.

"¿Cree que me quedará bien con la pared amarilla de mi salón?" -insiste.

"Joder con la insistencia de la señora" -pienso y sonrío entre dientes- "uy, por supuesto, claro que sí, con el amarillo queda impresionante".

La mujer se detiene a contemplar satisfecha su próxima adquisición y en ese momento aprovecho para huir despavorida.

martes, 5 de febrero de 2008

Let's have fun!


Otto, si pasas por aquí mira bien la foto: a esto es a lo que me refiero.
Let's have fun!
Y mejor si vamos juntos en la aventura.

viernes, 1 de febrero de 2008

Feliz como una perdiz


Por aquí andan todos con caras serias y preocupadas. Ceños fruncidos, ojos fríos... ¡qué barbaridad!

Hoy me he levantado con el ánimo ese de irme al campo a recoger naranjas, ya sabes: aire limpio, manos fuertes, saltos y risas y mucho sol. Verás, he soñado con "Pablo ¿o era Marcos?" un sueño de esos que no se pueden contar no sea que te vayas a sonrojar. Pensé en llamarlo y liarlo pero, pobrecito mío, mejor dejarlo en paz.

Luego está Sara, la niña estúpida que tiena frita mi hija. Si no fuera porque a la mocosa esa le saco 37 años de diferencia, ya mismo le soltaba un soplamocos en el parque cuando su madre estuviera despistada, que se le quitaban las ganas de chinchar a mi hija. ¡Hombre ya! La versión civilizada de esto es una tutoría con la profe: veremos.

¿Qué más? Pues que Rafa me gustó ayer en la distancia. Si pasas por aquí, toma un beso.

Ea, lo dicho, que si quieres venir a recoger naranjas conmigo, ya sabes dónde estoy.