
Me escribe mi jefe:
"Sencillamente perfectos. Sencillamente perfecta."
Le he enviado un informe que me ha pedido. Y que le prometo para las 15.00 h. Le llega con 26 minutos de retraso. Tan femenina (la demora), le pongo en una nota.
No recuerdo si Mary Poppins llegó tarde alguna vez, lo que no olvido es que cuando se midió con la mágica cinta métrica, en su altura se podía leer: Mary Poppins, practically perfect in every way...
Me hace gracia porque creo que con Otto me pasó algo parecido muy al principio y, desde entonces, sigue creyendo que soy (casi) perfecta, como a él le gusta decir.

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