
Creo que las únicas personas que realmente deberían estar autorizadas a hacernos creer en ilusiones son los magos y algunos otros personajes de circo. Ellos construyen apariencias de realidad ante el público que, consciente de la temporalidad de la actuación, se entrega con pasión al momento mágico.
Cuando acaba la función, todos nos vamos a casa.
El peligro asoma, sin embargo, cuando el mago actúa fuera de la carpa y atrapa a su pobre víctima despistada, quien creyendo ciertas las artes del ilusionista se encuentra con las manos vacías cuando retorna al hogar. Así ocurre entonces que tomando por persona cotidiana a quien en realidad es artista de la ilusión, el desprevenido espectador despierta de una bofetada a la realidad cuando descubre la farsa.
Ahora dime, preciado lector: ¿no es bella la dama de la foto?

1 comentario:
Tú eres suficientemente inteligente como para no dejarte engañar por ilusiones baratas, seguir teniendo los pies sobre la tierra y, al mismo tiempo, ilusionarte con sueños que, muchas veces, se hacen realidad a medio camino entre la ilusión de lo soñado y la realidad de lo vivido.
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