Yo no sé si ya os lo he contado pero, a estas alturas y después de lo que habéis leído por aquí, podréis suponer que Otto me sigue gustando.No es correcto que me gustase y mucho menos que me siga gustando pero, a pesar de que hago esfuerzos por que no sea así, ¡zas! de vez en cuando, dice algo, se queda mirando al infinito o se pone una de esas camisas que tan bien le sientan y ¡ay!
Hoy ha sido un gracioso despiste suyo el que me ha pillado desprevenida, y es que le he visto apuntar unos números en un folio totalmente en blanco y he pensado: "verás, verás que dentro de 30 segundos ni se acuerda de qué significan esos números"
2-6
No le he dicho nada porque ese dos y ese seis pertenecían a su vida privada. Sin embargo, he pensado: "bueno, me imagino que tendrá sus propias reglas para recordar cosas porque vamos, esos dos números así sueltos se le traspapelan ya mismo y está perdido".
(Entre nosotros, te diré que corresponden a la franja horaria en la que le han prometido, tras desplegar todas sus armas de seducción, llevarle el nuevo sofá a la casa donde ya mismo va a vivir con su chica).
En fin, hemos seguido hablando de lo que nos tenía ocupados y, cuando al terminar recoge sus cosas de la mesa, se queda mirando el papel y se pregunta en voz alta:
"¿Y estos dos números de qué son?".
Justo entonces me he dado cuenta de que me sigue gustando Otto.












