
Tiene Carlos Marzal un precioso poema titulado La magia de los días que empieza de esta manera:
La magia de los días no se encuentra
oculta en la excepción de nuestros días mágicos
y continúa diciéndonos que
A través de los días, es casi imperceptible
la magia de los días.
Dice más cosas, todas bellas. Y de ellas me acuerdo cuando mi zapatero me dice que me no me cobra el arreglo del asa de la maleta que está rota, y llego a casa y se ofrece mi vecina a llevarse a la niña al parque un rato, y entra un rayito de sol por la ventana de mi cocina mientras escribo aquí.
Dirás que soy simple. Y quizá tengas razón, al fin y al cabo ¡qué magia tienen estas pequeñas cosas!
Ahora bien, amado lector, si mi felicidad me la construyo con mínimos detalles ¿cuánta más energía tendré mañana para derrochar en otros pasadizos más oscuros?

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