
Ya está: tengo la muela del juicio destrozada pero a la dentista parece que le da igual. Eso sí, ¡menuda exclamación de horror soltó cuando vio mis encías!
¡Oh, periodontitis aguda, oh, oh, oh!
Y yo, pobrecita de mí, tumbada en el artefacto (eso sí de color rosa) con una odiosa lámpara sobre mis ojos. ¿Mande, periodontitis? E ipsofácticamente aparece una señorita enfermera con un conjunto de cuadros sinópticos y un cacharrito señalador que me ilustra sobre mi afección. Empiezo a marearme en ese mismo instante y me acuerdo de que, efectivamente, "me horroriza ir al dentista" y que, por desgracia, ahora me espera más de una visita.
Os confieso que me duele todo, se me pone la carne de gallina, me entran escalofríos y me quiero ir a vivir de nuevo con mi mamá ("mi mamá me mima").
Sin embargo, como tengo buenos colegas en el trabajo, uno de ellos me ha agenciado unos ejercicios de yoga contra los miedos de la vida y ya mismo me voy a hacerlos.
Ya os contaré si me dan resultado.
¡Oh, periodontitis aguda, oh, oh, oh!
Y yo, pobrecita de mí, tumbada en el artefacto (eso sí de color rosa) con una odiosa lámpara sobre mis ojos. ¿Mande, periodontitis? E ipsofácticamente aparece una señorita enfermera con un conjunto de cuadros sinópticos y un cacharrito señalador que me ilustra sobre mi afección. Empiezo a marearme en ese mismo instante y me acuerdo de que, efectivamente, "me horroriza ir al dentista" y que, por desgracia, ahora me espera más de una visita.
Os confieso que me duele todo, se me pone la carne de gallina, me entran escalofríos y me quiero ir a vivir de nuevo con mi mamá ("mi mamá me mima").
Sin embargo, como tengo buenos colegas en el trabajo, uno de ellos me ha agenciado unos ejercicios de yoga contra los miedos de la vida y ya mismo me voy a hacerlos.
Ya os contaré si me dan resultado.

No hay comentarios:
Publicar un comentario