
Tengo buenas amigas que se preocupan por mí y aunque yo no diga nada, saben que no estoy bien. Eso me hace sonreir.
Me acuerdo de mi madre y me obligo a llamarla un rato mientras preparo la cena. Me cuenta algunas cosas intranscendentes y eso me hace sonreir.
Y como llueve, sonrío. Me gusta cómo huele la lluvia.

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