
Por aquí andan todos con caras serias y preocupadas. Ceños fruncidos, ojos fríos... ¡qué barbaridad!
Hoy me he levantado con el ánimo ese de irme al campo a recoger naranjas, ya sabes: aire limpio, manos fuertes, saltos y risas y mucho sol. Verás, he soñado con "Pablo ¿o era Marcos?" un sueño de esos que no se pueden contar no sea que te vayas a sonrojar. Pensé en llamarlo y liarlo pero, pobrecito mío, mejor dejarlo en paz.
Luego está Sara, la niña estúpida que tiena frita mi hija. Si no fuera porque a la mocosa esa le saco 37 años de diferencia, ya mismo le soltaba un soplamocos en el parque cuando su madre estuviera despistada, que se le quitaban las ganas de chinchar a mi hija. ¡Hombre ya! La versión civilizada de esto es una tutoría con la profe: veremos.
¿Qué más? Pues que Rafa me gustó ayer en la distancia. Si pasas por aquí, toma un beso.
Ea, lo dicho, que si quieres venir a recoger naranjas conmigo, ya sabes dónde estoy.

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