jueves, 15 de julio de 2010

Drenaje linfático


Confieso aquí que el sintagma "drenaje linfático" estaba asociado en mi mente a las frivolidades de las mamás del cole de mi hija que, despidiéndose con un beso al aire por la mañana tras dejar a sus retoños en el aula, corrían a sus sesiones de masajes anticelulíticos en preparación del verano.

Pues heme aquí que la de los drenajes linfáticos soy ahora yo, (ya lo dice el refrán: "nunca digas de esta agua no beberé"), claro está que por razones tristemente muy diferentes a la celulitis. Ayer fue la primera sesión y eso y el Paraiso deben ser la misma cosa: tumbada en la camilla, disociando mi mente de mi muy maltrecho cuerpo, alcancé media hora de paz absoluta mientras las manos de la fisioterapeuta trabajaban por mi bienestar.

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