
¿Eres feliz? -te pregunto con la apariencia de la más absoluta frivolidad.
No -contestas con tremenda rotundidad.
Y mi reloj hace tic-tac y me lanza a la siguiente estación y ya no sé más de ti. Y voy a tu blog y ya te has despedido. Algo se me escapa.
No te vayas aún, por favor, que sé qué hace que te sientas mal y tengo algunas cosas que te pueden ayudar.
Por favor, por favor, no te vayas.
Te quiero mucho ¿o es que no lo sabes ya?

No hay comentarios:
Publicar un comentario