miércoles, 20 de agosto de 2008

El rastro del lector


Nos dijeron que en los libros no se escribía y, desde entonces, si alguna vez he tenido que subrayar un libro para recordar algún párrafo o cita por alguna razón (estudio, reflexión, ocurrencia) siempre me detengo unos segundos antes de hacerlo para meditar si de verdad es necesaria la operación, para determinar si la ruptura de esa vieja orden está justificada realmente.

A lo largo de las vacaciones de este verano ya he acribillado un libro que me traigo entre manos y, como ha viajado conmigo a todos los sitios donde he estado y en todos los transportes que he usado, al final el pobre tiene subrayados de todos los colores y calidades de tinta, lápiz y rotulador. Sin embargo, no es de este libro del que quiero hablar sino de la casualidad de ver el rastro de un lector que creo conocer en el ejemplar que tomé prestado ayer de la biblioteca de la universidad.

Por las cosas de la vida, me veo en el lío de tener que escribir por invitación un artículo en una revista universitaria sobre un tema del que sé más bien poco. Así que por ver si consigo ponerme al día ando desde hace dos semanas leyendo como una loca todo lo que cae en mi mano sobre el asunto en cuestión. Y así, de balda en balda y de signatura en signatura, me tropiezo con un título de Bauman que suena bien, Confianza y temor en la ciudad, poco que ver con mi tema pero casualmente instalado junto al libro que andaba buscando. Así que me llevo uno y otro y al hojear el primero veo cuatro esquinas de otras tantas de sus páginas dobladas y en ellas algunas frases subrayadas tímidamente en ¡bolígrafo!
[...] las ciudades son lugares repletos de desconocidos que conviven en estrecha proximidad
[...] La disolución de la solidaridad señaló el fin de la lucha contra el miedo adoptada por la modernidad sólida
"A ver, a ver" -me digo a mí misma- "que esta manera de querer a un libro me suena. Estas esquinas cuidadosamente dobladas, simétricas, esta fina línea de bolígrafo que sabe que esto no se hace, no sé" -continúo- "me parece que me resulta muy familiar". Y, entonces, inmediatamente me viene el recuerdo de ¿Pablo o era Marcos? porque estoy segura de que él ha estado antes ahí, en las páginas 13, 17, 21 y 26.
¿Me equivoco?

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