viernes, 4 de julio de 2008

Soy más inteligente que yo misma...


... ¡y qué placer cuando pasan cosas como la de ahora mismisto!

A ver, que esto es una cosa del curro y tampoco quiero aburrirte, así que te lo cuento tal cual me salga y si lo entiendes bien. Si no, confía en mí y quédate con la esencia de la satisfacción que siento.
Me levanto con un correo estúpido de una persona del trabajo que, obviamente, escribe estupideces a horas nada prudentes. Cuando lo leo, me enfado y así como que me pongo a contestar con toda celeridad pero, mira por dónde, tengo un momento de lucidez en el que decido que es mejor esperar y usar un rato de tiempo en pegar las etiquetas a unos sobres que tengo pendientes.

Pinc: etiqueta.
Pinc: etiqueta.
Pinc: etiqueta.

....

En eso va la bandeja del Outlook y se despacha con un mensaje del súper-jefe dándole a la persona del correo estúpido la colleja que yo tenía pendiente. ¡10 puntos para ti, Judith! -me digo a mí misma.

Nunca pegar etiquetas en unos sobre fue una actividad tan rentable.

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