sábado, 12 de julio de 2008

Otto,disculpa



Descubro que Pepe se ha divorciado.

Me lo dice él mismo, "me divorcié", así como el que se pide un refresco en un bar por la tarde. No me dice cuándo pero tampoco se lo pregunto porque hay algo en esa afirmación que me incomoda. No sé, quizá sea que Pepe para mí representaba el icono de las cosas bien hechas

- ¿pero qué dices? ¿a estas alturas de la película me vienes con que un divorcio no es una cosa bien hecha?
- y yo qué sé... sólo digo que como me incomoda lo que dice intento buscarme una explicación

En realidad no sé la historia de su divorcio pero como tampoco se la pregunto, Pepe sigue contándome que ahora vive en la que fue la casa de sus padres en la que se ha construido una especie de loft, dice.

Los hombres que conozco que se han divorciado acaban todos viviendo en una "especie de loft" y te lo cuenta como si fuera la máxima conquista en su vida. Eso, y todas las cosas que hacen con su recién conquistada libertad. ¿Será ese el punto de inflexión en la vida de un hombre? ¿conseguir ese habitáculo de diseño, símbolo de la libertad obstaculizada siempre durante años por una esposa, unos niños, una familia?

Y sí, soy injusta en lo que digo.

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