Preguntas sin respuesta:
- ¿En qué piensa un jefe cuando te chilla? ¿En que así tiene más razón?
- ¿Cree un jefe que por chillarte consigue algo bueno de ti?
- ¿Tan poco dominio de sí mismo tiene el jefe para desahogar su cabreo con gritos?
En fin, en la época en la que entramos, me parece que me va a tocar aguantar más de una sesión de gritos. En casa ya los tengo de vez en cuando, lo que no esperaba es que en el trabajo también.
Confieso que, hasta ahora, mi despacho era una especie de refugio de las tormentas caseras en determinadas ocasiones, un sitio donde conseguía recomponer mi autoestima entre libros y papeles.
Ay, estos señores que chillan, ¿por qué no se lo piensan dos veces antes de ventilar así sus cabreos?

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