lunes, 14 de abril de 2008

No me llames

A Judith y a mí nos pasa lo mismo, y yo creo que por eso nos caemos tan bien: cuanto más nos quieren tener cerca, más lejos nos vamos, hasta el punto de que la amistad puede llegar a agobiarnos y, entonces, desaparecemos.

Ya lo dije otra vez: a mí lo que me gusta es hacer amigos y mantenerlos me cuesta más.

¡Egocéntrica!

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