lunes, 21 de abril de 2008

Algunas veces

He comido con Sergio y le he dicho todo lo que pensaba. Creo que el pobre se ha quedado hundido porque no esperaba verme tan seria. Le he mostrado una de mis caras más desagradables porque ya empiezo a estar harta de que no me tomen en serio.

Es probable que no le queden muchas ganas de volver a verme pero ¿qué le vamos a hacer? Acepto el riesgo de que así sea.

Algunas veces me enfado.

Claro que, por otra parte, reconozco que hay algo en él que me atrae -como un precipicio- y hasta he tenido sueños inconfesables con él. Se me pasará, seguro, y entonces, como él dice, buscaré otra víctima.

¿Me vas a juzgar por eso? Ja.

No hay comentarios: