lunes, 3 de marzo de 2008

Judith está triste



Judith está triste cuando, objetivamente, no debería estarlo. Hoy es un día importante para su marido pero han pasado tantas cosas hasta llegar aquí que, cuando Judith echa la vista atrás para ver el camino recorrido, lo primero que recuerda son lágrimas y tanto esfuerzo, que la alegría se queda en un segundo plano.

Judith recuerda muchas tardes de invierno sola en el parque con su hija y muchos domingos y sábados paseando con su niña de la mano las dos. Judith escoge ahora de sus recuerdos los que más le duelen porque no quiere olvidarse de que este no ha sido un camino de rosas y sabe que tampoco ahora lo va a ser.
Judith, cuando termine de estar triste, volverá a ponerse el traje de Tarzán.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Nunca importa el pasado, ni tampoco el futuro…, fuiste tú quien me lo enseñó…, así que no estés triste y disfruta del momento…, seguro que hay muchas cosas para saborear enfundada en tu traje de Jane, que, por cierto, era mucho más atractiva que Tarzán. (Algún día tenemos que hablar de esa primera película sonora de Tarzán con Weismuller y una, sencillamente espectacular como tú, Maureen O Hara).