domingo, 13 de enero de 2008

Yo quiero ser un tío

Odio profundamente organizar las tareas de la casa. Si bien es cierto que no me importa hacerlas yo misma, me entran los siete males cuando tengo que planificar los menús semanales, hacer la lista de la compra, acordarme del día en que tengo que recoger los trajes de la tintorería, recordar que los miércoles Lucía tiene clase de natación, planificar la limpieza de las cortinas y mantener el orden en los cajones del armario de la entrada.

Ay, pero qué coñazo es esto, si yo lo que quiero es tirarme en un sofá a disfrutar de la plácida lectura del último libro que no me he comprado.

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