sábado, 19 de enero de 2008

Un hombre



Mi amiga Judith, la de verdad, no la que escribe aquí, ha tenido su bebé. El parto ha sido complicado y ella todavía no está bien. Anoche estuvo en urgencias.

Judith tiene una niña de la misma edad que mi hija y las dos son muy amigas. Cuando nació el bebé, ella -la niña- se quedó con nosotros un par de días.
Acabo de hablar con el marido de Judith. Es él quien más necesita ayuda ahora: su mujer está hecha polvo, su hija no quiere separarse del hermanito recién nacido y éste llora a todas horas porque aún no sabe cómo funciona el mundo (tiene hambre, frío y echa de menos el calor del vientre de su madre).

Mi amigo Jose, el marido de Judith, debe ahora ser el más fuerte y restablecer la paz y equilibrio de la casa: preparando y dando biberones, entreteniendo a su hija mayor, acompañando a su esposa, haciendo los recados de la casa, atendiendo el teléfono, preparando la comida.

Jose sabrá hacerlo. Es un hombre valiente y sereno.

[¿Recuerdas que el otro día te contaba qué significaba ser padre?]

No hay comentarios: