
Me releo por aquí y, de repente, echo de menos a la mujer frívola que hay en mí. ¡Coño, pero qué requeteprofunda me estoy volviendo últimamente!
¡Aire!
¡Aire!
"...De bellas facciones, alta educación y enorme piedad, Judit descubre que el general invasor, Holofernes, se ha prendado de ella.... Ella desciende de su ciudad sitiada por el ejército extranjero -Betulia- y, engañando al militar para hacerle creer que está enamorada de él, consigue ingresar a su tienda de campaña. Una vez allí, lo embriaga. Cuando cae dormido, le corta la cabeza, sembrando la confusión en el ejército de Asiria y obteniendo de este modo la victoria para Israel."
2 comentarios:
No será por lo del cuento..., ¿verdad?
Pues es posible que sí, o no, o qué sé yo, que me veo dando muchos consejos como si yo tuviera la clave de todo y me noto muy pesada yo ya.
Y ahora que nadie nos oye te voy a contar un secreto: esta mañana, en el atasco de camino al médico he aprovechado para echar de menos a Otto con toda la intensidad posible en una especie de cura homeopática de lo que está por venir. El atasco ha durado media hora.
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