
Es curioso cómo los mismos sitios revisitados al cabo del tiempo te recolocan los recuerdos igual que si estuvieras organizando el cajón de los pañuelos y pusieras el rojo, bien doblado, al lado del naranja, éste junto al amarillo, después el verde, el azul, el blanco, hasta que terminas y miras tu cajón y te sientes satisfecha.
Estoy de viaje y he vuelto al mismo hotel donde estuve hace un año, en la misma ciudad, claro. Me siento a cenar en la misma mesa donde cené, también sola, hace un año, y me asalta el recuerdo de Pablo ¿o era Marcos? y siento casi la intensidad de sus besos hace doce meses, cuando vivíamos inside the tornado.
Ya sabes que Pablo ¿o era Marcos? ahora me da igual (¿aún no sabes lo cruel que soy? ¡venga ya, hombre!) así que me sorprende acordarme de esto ahora con cariño. Para aclararme, cojo el móvil y le envío un mensaje: "llama cuando puedas pero que sea YA mismo".
Soy incorregible.

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