Rafa me dijo una vez, hace tiempo, que los besos no se piden. Se dan. Y yo le di la razón pero, desde entonces, los he seguido pidiendo.Y siempre pido los difíciles, creo que porque lo son. Y porque son los más divertidos, por inesperados, imprevisibles e irresistibles.
Me gustan los hombres inteligentes y a ellos les pido, a veces, los besos menos comprometidos y los más geniales porque sé que sólo un hombre inteligente los entiende así.
Podré prometerte, si quieres, que no volveré a hacerlo y te aseguro que en ese momento la promesa es cierta. Sin embargo, el futuro es impredecible y cuando vuelvo a verte, unas veces consigo retorcerme la lengua para no pedirte que me beses y, otras, sin más, te lo suelto porque sí.
Si coincidimos en una de estas ocasiones, recuerda que los besos no se piden, se dan.

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