martes, 4 de diciembre de 2007

Con tacones o sin ellos


Dice mi amiga Judit, la de verdad, no esta que escribe aquí, que no me baje de los tacones por mucho que los hombres con los que trabajo se admiren una y otra vez de ¡qué alta y encima te pones tacones!

Me costó tanto en la adolescencia salir del complejo de altura y aprender a aceptar que no pasaba nada por ser la única chica de la fiesta a la que nadie sacaba a bailar -porque todos, TODOS, los tíos, los guapos y los feos, eran más bajos que yo- que ahora no deja de maravillarme que sea mi altura la que les incomode a ellos.

Dice mi amiga Judit, la de verdad, la que es tan alta como yo y luce tacones de vértigo hasta para llevar a su peque al cole, que, en realidad, la altura no incomoda a los tíos, sino que, más bien, se trata de admiración.

Yo, la verdad, no sé lo que es pero hoy me ha parecido ridículo que cinco tíos de "altura" hicieran el mismo comentario genial que llevo escuchando desde hace 42 años.

Al único que se lo consiento es a Otto, a quien quiero mucho y más.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Dice mi amigo Otto, el de verdad, no éste que escribe aquí, que no son los tacones lo que te hacen más alta o más baja, sino los pensamientos que tienes cada día. Por eso, para Otto siempre eres alta, con tacones o sin ellos. Bueno, es cierto, alguna vez tus ideas no son tan brillantes (¿alguien puedo serlo las 24 horas del día)…, y entonces es como si te hubieras puesto un zapato plano. Lo bueno es que enseguida te lo cambias y, como mínimo, siempre tiene algo de cuña. No te equivoques…, eso es lo que te hace alta, y eso es lo que provoca en los demás incomodo y admiración por partes iguales. Sé de buena tinta que a Otto no le incomodan tus tacones (es sólo un juego como otro más) porque siempre se fija en tu otra altura…, no en la que ven los otros. Por eso él también te quiere mucho y más.

Judith perpleja dijo...

Me encanta verte por aquí.

Anónimo dijo...

La originalidad no es una virtud extendida entre el grueso de los hombres (ni las mujeres, para q engañarnos), así q, sí, resulta tremendamente cansino escuchar el comentario una y otra vez como si la altura fuera algo realmente excepcional cuando una ya lo tiene más q asumido, verdad?

Por supuesto hazle caso a Judith y ni te plantees dejar los tacones.

Saludos ;)