"...De bellas facciones, alta educación y enorme piedad, Judit descubre que el general invasor, Holofernes, se ha prendado de ella.... Ella desciende de su ciudad sitiada por el ejército extranjero -Betulia- y, engañando al militar para hacerle creer que está enamorada de él, consigue ingresar a su tienda de campaña. Una vez allí, lo embriaga. Cuando cae dormido, le corta la cabeza, sembrando la confusión en el ejército de Asiria y obteniendo de este modo la victoria para Israel."
lunes, 5 de noviembre de 2007
La ciudad
Me encuentro en la ciudad por razones digamos ¿higiénicas? -ya sabes, mi dentista está como loco con mis encías- así que aprovechando que "el Pisuerga pasa por Valladolid" se me ocurre llamar a Pablo por si da la casualidad de que nos podemos ver. Pablo está ocupado y no podemos quedar pero se despide con un tierno "te echo de menos". Mi autoestima sube muchos enteros. Je.
Un rato largo después hablo con Otto sobre cosas variadas y se despide contándome que está de paseo por la ciudad. Sonrío y una parte de mí se acuerda del frío de las tardes de casi invierno compartidas con la persona a quien amas. Mientras, yo, en casa, acabo de bañar a Lucía y atesoro para el futuro la calidez de sus besos y mimos de niña recién salida del baño.
Mi esposo y yo estamos tan discutidos que ya ni hablamos del tema. Nos comunicamos funcionalmente y eso basta desde hace algunos días. Yo sé qué le pasa pero él no sabe a mí qué.
"No he precisado nunca invocar a los dioses para que tú te acerques.
Cuando llegas espero en la mitad del mundo una señal. No es fácil descifrar el lenguaje de los altos designios del silencio."
(Muñoz Quirós)
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