lunes, 5 de noviembre de 2007

La ciudad


  1. Me encuentro en la ciudad por razones digamos ¿higiénicas? -ya sabes, mi dentista está como loco con mis encías- así que aprovechando que "el Pisuerga pasa por Valladolid" se me ocurre llamar a Pablo por si da la casualidad de que nos podemos ver. Pablo está ocupado y no podemos quedar pero se despide con un tierno "te echo de menos". Mi autoestima sube muchos enteros. Je.

  1. Un rato largo después hablo con Otto sobre cosas variadas y se despide contándome que está de paseo por la ciudad. Sonrío y una parte de mí se acuerda del frío de las tardes de casi invierno compartidas con la persona a quien amas. Mientras, yo, en casa, acabo de bañar a Lucía y atesoro para el futuro la calidez de sus besos y mimos de niña recién salida del baño.

  1. Mi esposo y yo estamos tan discutidos que ya ni hablamos del tema. Nos comunicamos funcionalmente y eso basta desde hace algunos días. Yo sé qué le pasa pero él no sabe a mí qué.

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