
Me aburro, me aburro y me aburro. Sí, de acuerdo, me paso el día contestanto correos, contando cosas a un par de grupos de niñas adolescentes y, de vez en cuando, escuchando a la gente en reuniones. ¿Y qué?
De mis clases, si tuviera que elegir, me quedaría con Raúl y Ana, por sus ganas de hacer bien las cosas. De los correos, sin dudarlo, me quedo con los de Otto y Rafa -los este último tan escasos que cuando los recibo los leo y releo para que me duren, lo mismo que las galletas de chocolate de cuando era una niña. De la gente y sus reuniones, nada. Y lo siento de verdad porque a todas ellas voy con el deseo de aprender.
Así que me aburro y me aburro. Bla, bla, bla.
Me inventaré algo y saldré de esta monotonía pero, mientras, así estoy.

No hay comentarios:
Publicar un comentario