Ya me siento mejor: un tema menos. Vamos ahora con la anécdota del día, se llama Luis y sus palabras tienen la ¿virtud? de desestabilizarme como un dardo certero en la palabra.
No me gusta su compañía pero, como es inevitable que entre y salga de mi vida, tengo que hacer el ejercicio (como diría mi jefe) de aprender a manejar las situaciones con él. Me recuerda, Luis, a la serpiente del libro de la selva, suavecita, suavecita, habla despacio y te va hip no ti zan do has ta que se te cie rran los o jos y en ton ces
¡ZACA!
te lanza el veneno.
Normalmente procuro no moverme en su área de influencia pero, qué quieres, no siempre se pueden evitar las situaciones incómodas.
lunes, 26 de noviembre de 2007
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