jueves, 13 de septiembre de 2007

Vida privada


Sospecho que mi hija cree que sus profesoras viven en el cole, de la misma manera que yo también creía que Don Matías -mi profesor de matemáticas en octavo de EGB- no tenía vida privada. De hecho, fue un verdadero shock descubrir que nuestro admirado profe no sólo estaba casado, sino que además tenía dos niñas.

A mi hija, la sorpresa le sobrevino el otro día cuando nos encontramos con su señorita Marisa en el aparcamiento de un centro comercial

¡mami, mami, mi profe!

Recuerdo también como una especie de revelación, el día que -ya en segundo de BUP- nos comunicó el jefe de estudios que Marta, nuestra profesora de inglés, se había marchado a vivir a Inglaterra. Para mí fue una especie de traición: no podía entender por qué una persona a la que admiraba tanto, que tanto me había enseñado, se marchaba de repente ¿a dónde? Yo entendía que su vida eran sus alumnos y que más allá no había nada. Obviamente, Marta tenía su vida privada.


Ayer mi jefe me dijo que se quiere marchar y, perpleja, me di cuenta de que él, como todos, tiene su vida privada.

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