jueves, 6 de septiembre de 2007

¡Oye, Otto!


Me encontré con Otto y me contó, con un brillo especial en los ojos, que llevaba a su chica al ballet.
Me lo volvió a contar Otto de nuevo como queriendo dar saltitos de emoción. Pero yo no entendía.
Me encontré con Otto de nuevo y me dijo que la casualidad había hecho que tuviera la oportunidad de hacer realidad un pequeño sueño que soñó hace un año.
Entonces entendí lo que Otto quería decirme.
¡Oye, Otto! Cuéntame qué pasó.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Pues sucede que, a veces, los sueños se hacen realidad..., y como es algo que no ocurre con mucha frecuencia hay que estar bien despierto para no perderse nada. Durante toda la representación me pareció que los bailarines eran etéreos..., que casi levitaban sobre el escenario..., mucho más ligeros que hace un año cuando los vi. Luego resultó que no eran los bailarines los que levitaban, sino yo. Y..., para rematar la faena el sábado fue ella quien me llevó de la mano hasta el Teatro Real para ver a otra compañía y emocionarnos otra vez juntos, disfrutando de cada segundo como venimos haciendo desde que nos encontramos. Esto fue lo que pasó.

Judith perpleja dijo...

Otto,¿sabes que tu chica es preciosa?