lunes, 10 de septiembre de 2007

Estás estupenda

Hay días en los que me siento absolutamente ESTUPENDA.

Son días en los que puedo con todo: mi niña, mi casa, mi marido, el cole, el parque, el trabajo, los jefes, los amigos, mis alumnos, sus padres, los correos, las reuniones, la compra y el jardín. Me levanto por la mañana y sé a ciencia cierta -por algo me siento estupenda- que cualquier cosa que me ponga me va a sentar bien: la falda roja, la estampada de flores, la larga, la corta, los pantalones negros; un jerselito, una camisa blanca, una camiseta o qué sé yo.

En esos días da igual si me peino o no porque mi pelo sabe lo estupenda que estoy y él solo, plis, plas, se organiza. Con igual simplicidad, ¡zas!, la raya del ojo me sale perfecta y el rimmel se acopla a mis pestañas como si ese fuera su sitio natural. ¿Los zapatos? Cualquiera: sandalias, tacones, chanclas... En fin, ya sabes de lo que hablo.

En el trabajo, puedo con todo. ¿Los correos? Mis dedos vuelan alegremente al contestarlos. ¿Las reuniones? Se me acumulan ideas geniales en la mente. ¿Las clases? Magistrales. En casa, ni te imaginas. Lo mismo pongo en marcha un estofado mientras le doy al programa 9 de la lavadora, que juego con mi hija a las comiditas mientras le quito el uniforme del cole y recojo los piratas que se han quedado esparcidos por la mesa del desayuno.

¿Y sabes? Hoy no ha sido un día de estos.

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