lunes, 3 de septiembre de 2007

¿Estrés post-vacacional?


Si hay algo que me pone de los nervios en el primer día de trabajo a la vuelta de vacaciones son los smuack, smuack, ¡qué bien te veo!, ¿cómo estás, qué tal las vacaciones? Ya sé que son fórmulas de cortesía y que no podemos entrar al despacho como borregos, sin saludar a los colegas y contarnos lo descansados que estamos todos y lo felices que hemos sido (claro que, ahora que lo pienso, si al sitio donde han ubicado nuestras mesas de trabajo han convenido en llamarlo "pradera", ¿qué de malo tendría comportarse como un borreguito? Interesante pensamiento, pardiez, lo iremos madurando).


En fin, a lo que iba. A mí no me asusta volver al trabajo porque me gusta lo que hago y me lo paso bien haciéndolo. Esto, ojito, no quiere decir que no disfrute igualmente y sea optimamente feliz cuando estoy en casa meditando después de comer... Sí, sí, soy una de esas personas simples que se conforman con lo que podríamos llamar "una vida corriente". Ahora bien, de eso a tener que repetir quinientas veces el mismo discurso post-vacacional, pues como que no. Y menos a gente a la que realmente preferiría pegarle una patada en la espinilla, es un poner.


Porque, veamos, yo llego esta mañana al trabajo después de un mes delicioso repartido entre mis amigos y mi familia. Un mes en el que he tenido, incluso, el hermoso privilegio de pasar cinco días casi sola en casa (mi hija con los abuelos y mi esposo trabajando). Tiempo, todo el mes, de quedarme mirando las musarañas si me apetecía o de ponerme al día con un par de lecturas aplazadas; de charlar con mi madre hasta las tres de la mañana; de escuchar a mi esposo y ponerme en su lugar; de reencontrarme con un par de amigas; de descubrir que las tardes en la montaña son igual de bonitas que en la playa.


Y así, llego al trabajo y, con la primera mejilla que se me ofrece para el beso de bienvenida me pregunto: ¿y ahora a este qué le cuento de mi vida?


Pues nada, lo mismo: smuack, smuack, ¡qué bien te veo!, ¿cómo estás, qué tal las vacaciones? Total, digo yo que todos estaremos pensando en lo mismo.


Nota: no hace falta que te diga que ha habido un par o tres de excepciones, abrazos de verdadera bienvenida.


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